Y ahí estaba la luna,
una noche más.
Ella, o lo que
quedaba
de su reflejo,
esperando un beso,
una palabra,
un suspiro...
una y otra noche.
Pero solo escuchaba
el croar de una rana.
Y ahí estaba la luna,
una noche más.
Ella, o lo que
quedaba
de su reflejo,
esperando un beso,
una palabra,
un suspiro...
una y otra noche.
Pero solo escuchaba
el croar de una rana.
a la que un día
quise,
a pesar de sus
olvidos.
La recuerdo tal y
como se mostraba
antes de que se
convirtiera en ceniza.
Y, a pesar del daño
sufrido por las
deslealtades,
no reniego de ninguno
de mis amores,
de mis amigos, de mis
amigas,
ni reniego de mis
heridas.
Porque se han quedado
marcadas en mi
piel,
y, por lo tanto,
son mías.
Y no sé cómo decirte
que fue,
y fue mucho.
sin mesura, sin tiempos,
solo sentir.
Pero solo fue
eso, fue.
Y no podrá volver a
ser,
porque estas cosas
solo ocurren una vez,
y la lluvia,
desgranada,
se agrupará en duros
cristales,
cual lagrimas
rebotando en las ideas.
Las almas se buscarán
entre curveas nubes,
buscando resquicios
de pasados arcoíris.
Pero al final, una
vez vencidos los obstáculos,
llegará el más
hermoso amanecer,
allá donde el agua
salada de los ojos
se convierta en azul
oceánico,
allí donde poder navegar
tranquilos
hacia lejanos
horizontes de paz.