Abrí la puerta,
la luz me deslumbraba
y estaba allí.
A ti, puente que llevas tatuados pasos de siglos.
Puente hecho de piedras y de leyendas.
Mis pies, al recorrerte, sienten cosquillas,
como si fueran las mismas caricias
de aquellos amantes que un día lo cruzaron.
-marian tarazona-
tus ojos vuelven
a iluminar mis sueños,
sacrificaré la luna,
y con su sangre
escribiré jirones en las nubes,
para borrar horas amargas...
-marian tarazona-
mientras mis pupilas guardan
imágenes de cunas
y bautismo de reyes.
De otros siglos,
de otras tierras.
Y mientras tanto...
Anochece.
-marian tarazona-
Edredón de blandas hojas,
dulces ocres
mezclas de rojizos,
dando calor,
y preservando,
la vida que regresa
cada primavera.
-marian tarazona-
Páramos agrestes
en espera
de la ansiada
lluvia,
de la vida,
lo mismo busca el
amante
la boca amada,
ávidas sus manos,
ávidos sus poros
de sensaciones.
-marian tarazona-